jueves, 16 de enero de 2020

Encontrando mi paleta de color, transformando la manera en la que compro ropa.



Apesar de que la primer pieza de esta nueva etapa en mi closet (una falda verde), llegó en 2016, pienso que en realidad el viaje consciente de transformación inició en la primavera de 2018, y ese fué el momento (quizá porque soy ilustradora), en el que me descubrí obsesionada con la idea de usar más colores, y MUY lentamente empecé a encontrar esos colores que me hacen más feliz y que se llevan bien unos con otros.
Así fué que, al final de 2019 logré desarrollar la paleta de color perfecta para mi closet de invierno: azules, amarillos, burgundy, verde.
Colores en los matices correctos para combinarse todos entre sí, tops y bottoms que se pueden intercambiar y mezclar unos con otros casi a la perfeccción, ya sea bajo el mismo esquema de color o en colores totalmente distintos. Con esta nueva obsesión invernal por el color blocking, los colores sólidos triunfaron. A menos que sea algo muy puntual como puntos o flores o animal print creo que llegué a la edad en la que ninguna otra textura podría ganarme. El día que fuí a comprar sábanas a las rebajas le eché un ojo a un suéter en el departamento de hombres, y por dos semanas estuvo dándome vueltas la posibilidad de tenerlo; justo ahora que he tomado el control de lo que entra en mi closet tengo mucha consciencia de lo que es útil, lo que puede significar una gran inversión en cuestión de las veces que me lo voy a poner o la manera en la que combina con todo el resto de mis piezas y crea una coherencia visual y narrativa de esta fase de mi vida, en especial porque cuando inicié este viaje de experimentación con mis outfits, encontré gran frustación al comprar algo que me puse una vez y nunca más, así que cada vez que veo algo que me gusta, me tomo el tiempo para decidir si encaja, si es coherente, si se puede llevar con otras cosas en mi closet, es como jugar al rompecabezas y me encanta, me hace sentido y disfruto encontrando nuevas combinaciones y posibilidades, incluso creo que esto ha hecho una apertura gigante en mi estilo, ahora me siento mucho más cómoda en faldas  que en pantalones, y he encontrado gran placer en usar colores como el amarillo, que antes habría sido impensable. Pero volviendo al suéter, el caso es que tiene rayas casi en los colores del resto de mis piezas y aunque es masculino y un poco oversized decidí comprarlo para agregar una textura gráfica, divertida, a mi pequeña colección de ropa invernal, así lo veo, como una colección de ropa que no diseñé per sé, pero que elegí poner junta como si curase una exhibición. Y lo cierto es que así veo my closet ahora, como una exhibición que a menudo me causa placer sólo de verla por el número reducido de piezas y por la armonía cromática entre ellas. Siento placer y satisfacción, como si fueran todos tesoros que hacen sentido al estar juntos.
Hoy es el 5o. día que llevo puesto el suéter nuevo y admito que siento un placer casi científico al encontrar los bottoms con los que se me ve bien y lo siento como una compra muy única, una especie de statement piece, pero creo que totalmente reforzada por el contexto de las otras prendas, quiero decir, que no daría la misma impresión si estuviera puesto con unos pantalones negros, blancos o grises, creo que toda la magia ocurre por el rompecabezas cromático que he ido construyendo estos años.
Se siente muy bien porque ya no es como que voy a comprar por comprar, a veces lo que siento es más como, ir a la caza de algo que embona a la perfección, algo muy específico que me está esperando, que está esperando para tener más vida al unirse a otras piezas en la misma armonía cromática, algo como una familia perdida en el tiempo, que se va encontrando, que se va mezclando y que me genera mucha alegría al verla junta.
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INSPO
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Although the first piece of this new stage in my style (a green skirt), arrived in 2016, I think that in reality the conscious journey of transformation of my wardrobe began in the spring of 2018, and that was the moment (maybe because I am an illustrator ), in which I found myself obsessed with the idea of ​​using more colors, and VERY slowly I began to find those colors that make me happier and that get along with each other.

So it was that, at the end of 2019 I managed to develop the perfect color palette for my winter closet: blue, yellow, burgundy, green.

Colors in the correct shades to combine all together, tops and bottoms that can be exchanged and mixed with each other almost perfectly, either under the same color scheme or in completely different colors. With this new winter obsession with color
blocking, solid colors triumphed. Unless it's something very punctual like dots or flowers or animal print I think I reached the age when no other texture could seduce me. The day I went to buy bed sheets I took a look at a sweater in the men's department, and for two weeks I was thinking about having it; Right now that I have taken control of what goes into my closet I am very aware of what is useful, which things can mean a great investment related on how many times I am going to wear it or the way the piece combines with all my other pieces and creates a visual and narrative coherence of this phase of my life, especially because when I started this experimentation trip with my outfits, I found great frustration when I bought something that I put on once and never again, so now every time I see something that I like, I take the time to decide if it fits, if it is consistent, if it can be matched with other things in my closet, it is like playing the puzzle and I love it, it makes sense and I enjoy finding new combinations and possibilities, I even think that this has made a giant opening in my style, now I feel much more comfortable in skirts than in pants, and I have found great pleasure in wearing colors like yellow, which would have been unthinkable before. But going back to the sweater, the fact is that it has stripes almost in the colors of the rest of my pieces and although it is masculine and a little oversized I decided to buy it to add a graphic, fun texture, to my small collection of winter clothes, I see it, as a collection of clothes that I didn't design per se, but that I chose to put together as if i am curating an exhibition. And the truth is that now I see my wardrobe, as an exhibition that often causes me pleasure only to see it for the small number of pieces and for the chromatic harmony between them. I feel pleasure and satisfaction, as if they were all treasures that make sense when being together.

Today is the 5th. day I wear the new sweater and I admit that I feel an almost scientific pleasure to find the bottoms with which I look good and I feel it as a very unique purchase, a kind of statement piece, but I think that it is totally reinforced by the context of the other garments, I mean, It would not give the same impression if I was wearing black, white or gray pants, I think all the magic happens because of the chromatic puzzle that I have been building these years with my clothes.

It feels very good because it's not like I'm going to buy just for buying stuff, sometimes what I feel is more like, hunting for something that matches perfectly, something very specific that is waiting for me, that is waiting to have more life by joining other pieces in the same chromatic harmony, something like a family lost in time, which is found and mixed and that sparks me alot of joy.

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