martes, 22 de octubre de 2019

Tener un cuerpo.


"Hola, esta soy yo, en este cuerpo. Pero igual que tu, soy mucho más que sólo esto".
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El otro día escribía estas palabras debajo de una de las fotos de instagram. Finalmente después de años de rechazo a mi cuerpo femenino estoy aquí. Habitándolo. Un logro inmenso porque ha sido una lucha constante contra mi peso, mi cabello, mi acné, pero finalmente puedo decir que estoy en mi cuerpo, que mi consciencia está en mi cuerpo.
Creo que todo empezó a transfomarse cuando me dí cuenta de que ni siquiera me miraba en el espejo, era como si no hubiera nadie ahí, como si evitara mirarme.
Hace un par de años muchos de mis amigos empezaron a dejar este país y entre las cosas que dejaron en mi casa, que no pudieron vender o regalar o deshacerse, heredé sus espejos. Y es súper loco como a partir de los espejos todo empezó a cambiar, porque creo que yo nunca me había hecho tan consciente de mí misma hasta que empecé a verme reflejada en los espejos que ahora viven en todas las habitaciones de este pequeño departamento. Al principio me sentía incómoda por su presencia, que en realidad era la mía, pero poco a poco empecé esta transformación abrazando este aspecto de mí, haciendo las pases con lo que significa estar encarnado y tener un cuerpo, que siente frío, hambre, dolor, que tiene que ser vestido y cuidado y observado.
Ha sido un proceso muy muy muy lento y que no está terminado. Empezó cuando decidí abrazar mi sexo, mi vulnerabilidad física y emocional, mi edad, lentamente empecé a cambiar mi ropa, sentía que estaba dejando de ser una niña, empecé a cortarme el pelo regularmente, a comprar un shampoo especial, un jabón específico, ahora, desde Marruecos estoy en el tema de la piel, poniéndome aceites, exfoliándome, bla bla. Me siento agradecida por tantos años de este viaje en solitario cuya bendición oculta ha sido encontrarme, cuidarme, observarme; quizá por primera vez de forma muy real y muy genuina en toda mi vida.

Suena de fondo.
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"Hi, this is me, in this body. But just like you, I am much more than just this."

The other day I wrote these words under one of my instagram pics. Finally after years of rejection of my female body I am here. Inhabiting it. An immense achievement because It have been a constant struggle against my weight, my hair, my acne, but finally I can say that I am in my body, that my conscience is in my body.
 
I think it all began to change when I realized that i didn't even look at me in the mirror, it was as if there was no one there, as if i was avoiding to looking at me.

A couple of years ago many of my friends began to leave this country and among the things they left at my home, that stuff they could not sell or give away, I inherited their mirrors. And it is super crazy as from the mirrors entered my place everything began to change, because I think I had never become so aware of myself until I began to see me reflected in the mirrors that now live in all the rooms of this small apartment. At first I felt uncomfortable because of their presence, which was really my presence, but little by little I began this transformation by embracing this aspect of me, making peace with what it means to be incarnated and have a body, that feels cold, hunger, pain, which has to be dressed and taken care of and observed.

It has been a very very very slow process and it is not finished. It started when I decided to embrace my sex, my physical and emotional vulnerability, my age, I slowly started to change my clothes, I felt like I was stopping being a girl, I started to cut my hair regularly, to buy a special shampoo, a specific soap, now, since my last trip to Morocco I am on the subject of skin, putting on oils, exfoliating myself, blah blah. I feel grateful for so many years of this solo trip and its hidden blessing that has been to find myself, taking care of myself, observing me; maybe for the first time in a very real and very genuine way in my whole life.

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 Playing in the back

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